qué ver en Toulouse- turismo en Francia

Toulouse es una de las ciudades más especiales del sur de Francia, una ciudad que enamora a primera vista y un destino ideal para pasarse tres o cuatro días. ¡Será una experiencia inolvidable! Aquí van unas recomendaciones sobre qué ver en Toulouse que tanto te valen para visitarla en un día que para saber qué ver en Toulouse en 3 días o en estancias más largas. ¡Vamos a empezar por los mercados!

 

Si es sábado y brilla el sol, lo ideal es acercarse a media mañana al mercado público y por la tarde ir al río a hacer un picnic. Con una botella de vino de Gaillac o de Fronton sobre tu manta, podrás pasar la tarde picando queso y embutidos, gozando de la vida al estilo galo-meridional.

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días? Mercados públicos

Hay para elegir. El ambiente de los mercados públicos es especialmente interesante los fines de semana a medio día, cuando se mezcla la gente que sale a hacer la compra con las reuniones de amigos. A la hora de planear tu visita, ten en cuenta que cierran los lunes.

 

En los mercados encontrarás restaurantes y puestos donde comprar productos frescos típicos para llevarte a casa, como la salchicha de Toulouse, quesos de los Pirineos o vinos de la región.

 

Se suele recomendar el mercado de Victor Hugo, en el cada puesto está especializado en una gama de productos y que es de los más grandes de Francia. Nosotros recomendamos también el del barrio de Carmes frente a la parada de metro homónima y recomendamos una visita al puesto de Jean-Jacques.

Los domingos por la mañana se monta un mercado al aire libre en torno a la Iglesia de Saint Aubin. ¡No te lo pierdas! Allí encontrarás puestos de gastronomía local e internacional lista para comer. También fruta, verdura, embutidos y mil delicias más generalmente de producción artesanal.

 

Los domingos podrás pasearte por los puestos de anticuarios que ponen a la venta objetos de menaje, obras de arte, antigüedades, reliquias y curiosidades en los Allées François Verdier.

 

Con esto, tendrás alternativas suficientes para planear qué ver en Toulouse en tres días. Pero si decides quedarte más, ¡no te quedarás sin opciones! El repertorio de mercados también incluye el de abastos del barrio de Saint-Cyprien, puestos varios en la Place du Capitole, etcétera.

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días? Algunos monumentos del centro

La misma ciudad y sus calles son un monumento construido en el característico ladrillo tolosano que empezaron a usar los antiguos romanos cuando fundaron la ciudad. En el siglo XV se recuperó la costumbre de sustituir las construcciones de madera, barro y adobe medievales a fin de dificultar la propagación de incendios. ¡Un paseo por la céntrica rue de Saint-Rome es un viaje en el tiempo!

Pongamos que acabamos de salir del mercado de Victor Hugo. Estaríamos al lado de Place du Capitole, frente a la fachada del actual Ayuntamiento de Toulouse acabada en 1760, obra del arquitecto Guillaume Cammas. La construcción de este edificio comenzó a finales del siglo XII y no es hasta el siglo XIX que el edificio y la plaza adquieren la apariencia actual. Sin duda, uno de los emblemas de la ciudad que tienes que ver en Toulouse necesariamente.

Entramos en la rue de Saint-Rome pasando por al lado del histórico Café Bibent , foro de debate político entre los siglos XIX y XX y el primer bar de la ciudad en servir cerveza a presión. Hoy es propiedad del célebre chef Christian Constant.

qué visitar en Toulouse

Aproximadamente a la mitad de la calle admiramos la Tour de Serta, una de las decenas de torres de ladrillo que dominan sobre el resto de tejados del centro de Toulouse.  Este tipo de torre doméstica empezaron a usarla en el medievo los señores como defensa y marca de predominio armado. Siglos más tarde, las empezaron a lucir también los comerciantes más ricos en una especie de competición por ver quién podía construir la torre de mayor altura.

Llegamos a la Place Esquirol, que con la parada de metro más céntrica de la ciudad es un punto de quedada popular. A la izquierda se prolonga la rue de Metz, de sabor burgués al más puro estilo siglo XIX, cuya inspiración son los célebres bulevares de París; en ella se encuentra el importante Museo de los Agustinos (Museo de Bellas Artes de Toulouse).

A continuación, giramos hacia la derecha para encaminarnos hacia el río Garona, no sin antes hacer una parada en el patio del Hôtel d´Assézat (1555-1581), que reúne lo mejor de la arquitectura renacentista de Toulouse. Desde 1995 es sede de la Fundación Bemberg y su fantástico museo cuya colección de pintura que abarca todos las épocas de la historia del arte no puedes dejar de visitar.

Salimos del patio para acercarnos al principio del Pont Neuf (1544-1659), sobre la orilla derecha del río Garona. Caminando en dirección de la corriente llegaremos en dos minutos al Port de la Daurade, lugar para echar la tarde observando el fluir del agua rodeados de música improvisada.

qué visitar en Toulouse

Toulouse no sería lo que es sin el río Garona, pero tampoco lo sería de no haber aprendido a domesticarlo, ya que sus violentas crecidas se hubieran llevado la ciudad por delante. El Pont Neuf es el más antiguo de los que se ven desde aquí, el único que resistió crecidas históricas del río, como la de 1875, gracias a un diseño robusto, singular y armonioso.

inundación río Garona

Si cruzáramos el puente hacia la orilla izquierda nos podríamos adentrar sin nada que temer en las callejuelas del popular barrio de Saint-Cyprien, pero vamos a seguir en esta orilla para visitar algunos edificios religiosos de esta zona.

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días? Hôtels particuliers y el azul pastel

Los hôtels particuliers son un símbolo del esplendor que alcanzó Toulouse durante el Renacimiento, gracias al auge del comercio del azul pastel.

Hôtels particuliers

Al hablar de hôtel uno puede pensar que se habla de establecimientos alojativos donde uno intenta (y a veces consigue) dormir fuera de casa porque está de vacaciones o por alguna otra circunstancia azarosa. Pero no nos referimos a eso, nos referimos al “hôtel particulier”, una suerte de palacete urbano francés de uso residencial, mucho lujo y valor histórico-artístico que grandes personajes públicos de la administración, magistratura o el comercio se mandaban construir en medio de la ciudad con el propósito expreso de que a sus contemporáneos no les quede duda de quien mandaba.

Tiempos aquellos en los que prestigio social, criterio artístico y buen gusto iban de la mano y no se entendía lo uno sin lo otro; los capitostes de la ciudad contrataban a los mejores arquitectos del momento que recreaban en los elementos constitutivos del hôtel -patio de honor, logis, escalera, galerías porticadas, fachada, portón de acceso- la moda internacional y cosmopolita del momento en materia de arquitectura, ya se tratara de gótico flamígero, renacentista a la italiana, estilo Luis XIV, etc.

Toulouse cuenta con unos 200 “hoteles particulares” de este tipo bien conservados, de titularidad pública o privada, algunos de ellos inscritos en el catálogo de Monumentos Nacionales, y que cronológicamente abarcan la historia del sur de Francia desde el medievo hasta principios del siglo XX.  El más notable de ellos es el mencionado Hôtel D´Assezat, otro de los edificios que tienes que ver en Toulouse, que hoy funciona como museo, pero hay otros con distintos usos. Unos son colegios (Hôtel Bernuy, rue Gambetta 1) o residencias privadas (Hôtel de Puivert, rue Bouquières,). A veces cruzar sus portones (muchos están abiertos) es como cruzar un puerta transdimensional que nos transporta desde la retorcida maraña urbana medieval del centro de Toulouse a un dominio de orden rectilíneo y armonía arquitectónica (Hôtel de Nupces, rue de la Bourse).

 

 

El azul pastel

Puede resultar paradójico, en esta ciudad famosa hoy día por el maravilloso color rosa de sus edificios, que haya sido el pigmento azul extraído de la flor del glasto, el que haya forjado su fama en el Siglo XVI.

La región de Occitania, era la única zona de producción en Francia, y por aquel entonces la superficie dedicada al cultivo del glasto había superado en extensión al dedicado a forrajes y cereales en el triángulo Toulouse – Albi – Carcassonne.

De ella vivían agricultores, tintoreros, comerciantes… y, gracias al conocimiento que se adquirió en esta área para la obtención del glasto y la preparación del pastel, la zona prosperó de manera asombrosa. Toulouse pasó de ser un núcleo regional a una ciudad cosmopolita y se convirtió en el puerto desde el que se enviaban los cargamentos de este producto a todo el mundo.

Posteriormente, de las nuevas colonias llegaría con el tiempo una nueva planta de la que también se extrae el azul, el Índigo de Oriente, que desplazaría por completo al pastel. Actualmente ya no se produce este tinte azul en Toulouse, sin embargo, la historia de la ciudad está íntimamente ligada al pastel y los toulosanos se encuentran muy orgullosos, y con razón, de presumir de esta etapa gloriosa que ha dejado su sello para la posteridad.

 

 

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días? Iglesias imprescindibles

¿Qué ver en Toulouse en cuanto a arquitectura religiosa? En este aspecto es muy relevante la arquitectura románica y gótica. Es la iglesia románica más grande del mundo, con preciosos ejemplos de un estilo local denominado gótico meridional.

 

Su rasgo diferenciador es un planteamiento de edificios que se juegan su efecto plástico en las formas casi puras y una cálida interacción entre el rojo omnipresente del ladrillo y los detalles ornamentales en piedra caliza blanca.

 

Aquí tienes una lista con lo imprescindible:

Basílica de Saint Sernin

Es la mayor iglesia románica del mundo con 120 metros de largo y 64 metros de altura. El altar, el ábside y el crucero fueron consagrados en 1096 por el Papa Urbano II, es una de las más destacadas del Camino de Santiago Francés y sus esculturas se comparan a las del Maestro Mateo de la Catedral de Santiago.

La extensión del peregrinaje a Compostela no tardó en convertir a Toulouse en una etapa obligada. Venidos de toda Europa, los peregrinos tomaban uno de los cuatro itinerarios principales que permitían atravesar los Pirineos para alcanzar Compostela. El más meridional, partiendo del valle del Rhône, es conocido como la Vía Tolosana, debido al paso obligatorio por Toulouse.

El altar, el ábside y el crucero fueron consagrados en 1096 por el Papa Urbano II. Los constructores utilizaron primero la piedra y el ladrillo hasta la altura de las tribunas, pero el alto precio de la piedra les obligó a utilizar únicamente el ladrillo en las partes altas del edificio. Es un símbolo que tienes que ver en Toulouse, ¡no te la puedes perder!

Para que tengas a mano toda la información sobre la Basílica de Saint Sernin, aquí te dejamos el enlace al artículo que nuestro blog le dedica en exclusiva

 

Complejo conventual de los Jacobinos

Jacobinos, dominicos y predicadores, es hablar de lo mismo. La Orden de predicadores que fundó en Toulouse el presbítero burgalés  Domingo de Guzmán para luchar contra la herejía cátara. Se hicieron tristemente célebres por su papel en la Inquisición. Este excelente ejemplo de gótico meridional se construyó durante el siglo XIII y esconde alguna sorpresa.

 

Catedral de Saint Etienne

Curiosamente los templos “menores” como los anteriormente mencionados roban protagonismo a la Catedral, pero no por eso debemos dejar de hacer una visita al interior de esta impresionante y particular construcción gótica. Y si quieres cerrar el círculo, el mercado de Carmes está a cinco minutos a pie.

Afortunadamente, Toulouse es una ciudad muy práctica y confortable para recorrer a pie, contando también con un clima muy agradable. De todas maneras, para que no os llevéis ninguna sorpresa y podáis optimizar el espacio de vuestra maleta, aquí os dejamos el enlace a nuestro artículo dedicado de manera específica al clima de Toulouse

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días?Los museos de Toulouse

Toulouse tiene un amplio abanico de museos para visitar. Desde la antigüedad hasta el arte contemporáneo, e incluyendo ciencia y tecnología, civilizaciones más lejanas o la historia de la ciudad. Como veis, tenéis una gran variedad de temáticas, para que podáis elegir la que más se adapte a vuestras preferencias. A continuación, os detallamos los 13 museos más importantes de Toulouse:

 

Les Abattoirs

Seguramente el más contemporáneo de los museos de la ciudad. Este edificio, donde se encontraba hasta 1988 el matadero municipal, fue reformado para ofrecer un variado fondo de arte contemporáneo que va desde los años 50 hasta obras recientes.

La Fundación Bemberg

Está localizado en uno de los edificios con mayor solera de Toulouse, el Hotel D´Assezat, un maravilloso palacete renacentista. Acoge las obras que uno de sus últimos propietarios, Georges Bemberg, fue adquiriendo a lo largo de su vida. Posee unos extraordinarios salones de época con muebles y cuadros de pintores venecianos y franceses; así como una sala completa con cuadros de Pierre Bonnard, el artista preferido de Bemberg.

Museo de Ciencias Naturales y sus Jardines

Muy atractivo tanto para niños como adultos. Ayuda a comprender las interacciones entre el hombre y el medio ambiente de una manera lúdica.

En el jardín botánico del barrio de Borderouge, abierto de abril a octubre, tenéis disponible una buena variedad de naturaleza salvaje y humana, así como plantas llegadas de diversas partes del mundo.

El Quai des Savoirs

En la antigua facultad de ciencias están disponibles exposiciones interactivas, debates y talleres para profundizar en la sociedad del mañana y los últimos descubrimientos tecnológicos. Los niños menores de 7 años cuentan con su propio espacio exclusivo, le Quai des petits.

Museo de los Agustinos, Museo de Bellas Artes

Inaugurado en 1795, tiene un amplio catálogo que incluye desde capiteles románicos hasta gárgolas tumbadas en la línea del suelo. Se encuentra temporalmente cerrado por las obras de restauración.

Matou, Museo del Cartel de Toulouse

En la actual era de la tecnología es un placer viajar al pasado reciente del arte de la ilustración en papel. Cuenta con una colección única de más de veinte mil documentos publicitarios, que se pueden visitar en las 3 o 4 exposiciones anuales que celebra.

Museo Georges-Labit

Este chalet de estilo neo-morisco tiene un interesante catálogo de obras de la civilización egipcia y del Extremo Oriente, recopiladas por Georges Labit, un aventurero de finales del Siglo XIX.

Museo Saint-Raymond. Museo Arqueológico de Toulouse

El más antiguo de la ciudad, instalado en un antiguo colegio del Siglo XVI. Se encuentra al lado de la Basílica de Saint Sernin, y su variada colección cuenta con joyas de oro de la etapa gala, esculturas mitológicas o bustos de emperadores.

Museo du Vieux-Toulouse

Abierto de abril a octubre y ubicado en un magnífico palacete de finales del Renacimiento. Su fondo ofrece una serie de pinturas, documentos y objetos de tradición popular que nos confieren una visión inédita de las gentes que marcaron el pasado de la Ville Rose.

Museo de Historia de la Medicina y Museo de los Instrumentos de Medicina de los Hospitales de Toulouse

El Hôtel-Dieu Saint-Jacques fue un antiguo hospital para acoger a peregrinos del Camino de Santiago. Se encuentra a orillas del río Garona y acoge estos dos museos. El primero se centra en siete siglos de evolución en el funcionamiento de los hospitales y la enseñanza de la medicina; mientras, el segundo ofrece al visitante objetos médicos y quirúrgicos utilizados en los hospitales de la ciudad.

Museo del Tinte con Glasto (Pastel)

Está dedicado al glasto, esa planta de delicadas flores amarillas que es capaz de colorear las telas de un tono azul inconfundible y que le concedió a Toulouse una etapa dorada durante el Renacimiento.

La Torre del Agua

Conocido en francés como Châteu d´eau, fue creado en 1974 por Jean Dieuzaide. Es un edificio con la estructura original del Siglo XIX, que se encuentra a orillas del Garona y está dedicado a la fotografía.

Espacio Edf Bazable

Es un espacio cultural gratuito que cuenta con una central hidroeléctrica activa y una sala de máquinas del Siglo XIX. También ofrece exposiciones artísticas y una terraza con una maravillosa panorámica del río Garona.

 

¿Qué ver en Toulouse en tres días? La ciudad del espacio

La Ciudad del Espacio es un singular parque temático inaugurado en 1997, que tiene una extensión de 5 hectáreas de terreno, y se encuentra a las afueras de Toulouse.

La visita a la ciudad del Espacio no os va a dejar indiferentes, ya que está muy bien orientada para experimentar un descubrimiento lúdico de la ciencia tanto para adultos como para los más pequeños.

Algunas de las opciones que os ofrece son: el edificio Astralia con su Planetario, una réplica de la estación espacial MIR, y una cápsula de tripulación de la nave espacial Soyuz, así como una gran variedad de eventos y experiencias disponibles durante todo el año en el Edificio de las Exposiciones.

 

El río Garona en Toulouse

 

Vista nocturna de la orilla izquierda del río Garona en Toulouse

Toulouse y el río Garona forman el matrimonio perfecto, ninguno de ellos se puede entender sin el otro. El Garona ha sido un protagonista principal de la historia de Toulouse, actuando como frontera, cantera de arena o medio para el transporte de mercancías.

Pero, en ocasiones también ha mostrado su furia provocando devastadoras inundaciones. De hecho, el Pont Neuf, inaugurado en 1659, es un claro ejemplo contra estas embestidas. Su robusto diseño, con ojos irregulares que funcionan como arcos de desagüe, está pensado para resistir las acometidas del río.

Un recorrido por sus dos orillas nos proporciona una travesía por la historia de Toulouse y sus gentes:

-Orilla izquierda del río Garona:

Saint-Cyprien es uno de los lugares que tienes que ver en Toulouse. Tradicionalmente ha sido el barrio más popular de la ciudad. Al encontrarse a una altura inferior que la orilla opuesta, esta parte de la ciudad ha sufrido con mayor virulencia las crecidas del río Garona. Más que recomendable perderse por sus calles, bares y tiendas; donde se respira el verdadero ambiente de Toulouse.

La cúpula de cobre de capilla de la Grave domina este armonioso panorama. El Hôtel-Dieu Saint-Jacques fue primero un hospital de caridad para pobres y huérfanos; y luego para peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela. Hoy día, en su interior se encuentran dos interesantes museos dedicados a la medicina. Durante más de cuatrocientos años, los enfermos eran trasladados a  esta parte de la ciudad, para mantener a salvo de las epidemias la otra orilla del río, donde vivían los más poderosos.

-Orilla derecha del río Garona:

También es obligatoria una exploración del barrio de la Daurade, al que le da nombre su iglesia del Siglo VI. En sus proximidades podemos ver todavía en los muros unas grandes anillas donde los “pescadores de arena” amarraban las gabarras. Su trabajo se centraba en dragar el río para obtener el material que luego servía para cimentar los ladrillos.

Éste es el lugar ideal para relajarse. La vista al atardecer es maravillosa, con las fachadas de ladrillo reflejando los colores del sol y el Garona discurriendo majestuoso a nuestro lado.

 

¿Qué comer en Toulouse?

Las grandes especialidades de la ciudad de Toulouse están relacionadas con la charcutería y tienen como producto estrella la salchicha de Toulouse, que se vende enrollada en espirales de gran tamaño, del que se van separando trozos del tamaño que desee el comprador. Como os comentábamos más arriba, el Mercado del Barrio de Carmes es el lugar ideal para aprovisionaros de estos manjares.

Esta salchicha tradicional de Toulouse es uno de los elementos fundamentales del plato típico de la ciudad: la cassoulet, un guiso a base de alubias, carne y algún tipo de verduras que podría tener cierta similitud con la fabada. Se trata de un guiso fuerte y consistente, por lo que quizá no sea lo más recomendable comerlo durante la cena, pero sí que resulta la opción más típica para la comida.

El cassoulet se llamó estouffet (estofado en occitano) hasta el siglo XVIII, cuando toma el nombre del recipiente en el que siempre se ha guisado: la cassole, un recipiente de barro cocido y esmaltado en su interior. Este recipiente se fabrica “desde la noche de los tiempos” en el pueblo de Issel, en Languedoc-Roussillon.

A pesar de sus orígenes claramente occitanos, el cassoulet es hoy en día un plato de invierno que se prepara en buena parte del territorio metropolitano francés.

La base de este potaje son las judías blancas, y dependiendo del lugar donde se cocine, lleva confit de pato u oca, tocino, jarrete de cerdo, salchicha, cordero, perdiz, o verduras variadas, como tomate, zanahoria, cebolla y apio. En ocasiones se espolvorea con pan rallado.

Otro producto bastante frecuente en la gastronomía local es el pato, preparado de diversas formas; destacando por supuesto los deliciosos foie gras elaborados habitualmente como alternativa a base de hígado de ganso.

En cuanto a los postres, uno de los pasteles típicos de la ciudad es el caraque, que es un tipo de bizcocho cubierto de chocolate.

El deporte más tradicional de Toulouse: el rugby

Para aquellos más deportistas no podíamos dejar sin mencionar el deporte estrella en Toulouse y, sorprendentemente, en este caso no se trata del fútbol.

La Ciudad Rosa también cuenta con un equipo en la élite del futbol francés, a pesar de que el Toulouse Football Club está pasando por un momento complicado; pendiente durante este verano del 2020 de la decisión del Consejo de Estado sobre si es finalmente relegado a la Ligue 2 francesa, y de si finalmente el 85% de las acciones del club son vendidas al fondo americano RedBird Capital Partners.

Pero, en este caso, el deporte que hace más famosa por toda Europa a la ciudad de Toulouse es el rugby. El legendario equipo de Toulouse, el Stade Toulousain, le ha valido a la ciudad su fama internacional en el ámbito deportivo. Los mejores jugadores del mundo vienen a instalarse en la Ciudad Rosa para jugar en este equipo.

Este deporte que llegó a la región en el siglo XIX y desde entonces se practica de manera habitual en la ciudad. Los colores tradicionales del equipo son el rojo y el negro, en memoria de los antiguos capitouls, los consejeros municipales.

Se trata del equipo más fuerte de Francia: siendo el club que más jugadores ha aportado a la selección nacional y que ha conquistado el Top 14 (la máxima competición de rugby francesa) ni más ni menos que en 20 ocasiones. También ha reinado en Europa ganando cuatro veces la Copa de Campeones, por lo que estamos hablando de una auténtica institución en el ámbito del deporte internacional.

La rivalidad entre el Stade toulousain y el Stade Français es la más importante de Francia y allí es conocido como Le Classique. Va ganando en efervescencia desde los años 1990 cuando el Stade Français empezó a desafiar la supremacía occitana en el rugby francés y todos los años es el partido con más asistencia.

Si visitáis Toulouse en plena temporada, os recomendamos que no dejéis de asistir a algún encuentro para acercarse a este mítico equipo. Después, podréis disfrutar del tercer tiempo en el Haka-corner, un bar dedicado al mundo del rugby que regenta un antiguo jugador del Stade, o en la mayoría de los bares y pubs del centro, que ofrecen la posibilidad de pasar las noches en que hay partido, en un ambiente eléctrico, pero siempre agradable.

 

 

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