Carcassonne es uno de los diez pueblos bonitos cerca de Toulouse que debes visitar

Hoy vamos a darte unas recomendaciones sobre qué ver Carcassonne, ciudad medieval fortificada de Francia. Si estás planeando tu próxima escapada al sur del país, ¡toma buena nota!

¿Qué ver en Carcassonne? Motivos para visitar esta ciudad francesa

Situada en la orilla derecha del Aude, y popularmente conocida como la Cité, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

 

Visitar Carcassonne es como viajar atrás en el tiempo, y perdernos en la fascinante Edad Media. Nada más llegar, nos sentiremos atrapados por su belleza. Aquí, la arquitectura narra la historia, y esta historia da sentido a sus construcciones.

 

Es la ciudad fortificada más grande del país. Está catalogada como Grand Site National, y su castillo y murallas como Monumento Histórico por el Estado Francés, siendo uno de los centros turísticos más visitados de Francia, recibiendo casi 2 millones de visitantes al año…así que, sin duda alguna esto es por algo, y podemos considerarla como lugar de visita obligada en el dur de Francia.

¿Qué ver en Carcassonne? Su pasado como enclave destacado del Catarismo

Hubo cátaros en toda Europa, pero el catarismo sólo arraigó de manera profunda en el Languedoc. Los “buenos hombres” o “pobres de Cristo”, como gustaban llamarse los cátaros, no pretendieron nunca fundar una religión y siempre afirmaron extraer su fe de los Evangelios.

Quienes rodeaban a los Trencadel apoyaban a los cátaros y escuchaban encantados su discurso. Así, Carcassonne se convirtió en uno de los bastiones de la herejía y sufrió un duro asedio en 1209. Después de que la ciudad fuera tomada por los cruzados, y bajo el impulso del Papa: la ciudad medieval, todos los bienes que contenía y las tierras de los Trencavel fueron entregadas al temible Simón de Montfort.

La construcción de la segunda muralla

En el siglo XIII, ante el temor siempre presente a un ataque desde el exterior, se consideraba insuficiente la protección de la antigua muralla galo-romana. Así, se rodeó a ésta de una primera línea defensiva que, con muy pocas excepciones, se corresponde a la actual muralla exterior.

La existencia de esa doble muralla en Carcassonne presentaba numerosas ventajas ante cualquier amenaza invasora. También durante esta etapa, y bajo el reinado de San Luis, comienza la construcción de la ciudad baja; cuando, en 1247, los habitantes de los burgos destruidos que rodeaban la Cité obtuvieron autorización para instalarse en las orillas del Aude.

Si buscas qué ver en Carcassonne, no te puedes perder sus murallas

La segunda muralla de Carcassonne fue construida para dotar de mayor seguridad a los habitantes de la Cité

7 lugares imprescindibles que ver en Carcassonne

A la hora de viajar, siempre es interesante tener una idea o lista con cosas que hacer en nuestro destino. Nosotros te vamos a proponer 7 lugares imprescindibles qué ver en Carcassonne ¡Echa un vistazo a lo más destacado!

Puerta de Narbonne

Es el principal acceso a la Cité y el conjunto más imponente gracias a sus dos enormes torres, cuya función era defender lo mejor posible la parte delantera. Una cisterna, un saladero, chimeneas y un horno de pan, garantizaban la autonomía de los defensores.

En el segundo piso, la llamada sala de los caballeros recibía la luz por el lado de la ciudad, a través de unas bellas ventanas góticas; y estaba concebida como sala de ceremonias más que como reducto de defensa.

Carcassonne es uno de los diez pueblos bonitos cerca de Toulouse que debes visitar

La Puerta de Narbonne es el principal acceso al interior de la ciudad medieval

Muralla galo-romana de Carcassonne

Carcassonne fue conquistada por los romanos en torno al año 122 a.C., a raíz de una campaña del cónsul Domitius Ahenobarbus por la Provenza y el Languedoc. Al comienzo de nuestra era, la Cité fue elevada al rango de colonia y conocida con el nombre de Julio Carcasso.

La primera muralla se construye en el siglo III, una vez que la ciudad empieza a sufrir las embestidas de los pueblos bárbaros que amenazaban la autoridad romana; por otro lado aceptada sin mayor problema por parte de la población local.

La muralla romana de Carcassonne tenía un perímetro aproximado de un kilómetro, y encerraba una ciudad de poco más de siete hectáreas de superficie. Estas murallas no siempre fueron inexpugnables ante las grandes invasiones de finales del siglo IV y principios del V, pero, por lo menos, permitieron muchas veces evitar el pillaje y las matanzas, y negociar con los bárbaros una rendición aceptable.

Castillo de Carcassonne

En 1082, Bernard Aton Trencavel, vizconde de Albi, de Nîmes y de Béziers, se proclamó Vizconde de Carcassonne. Los Trencavel se establecieron sólidamente en la Cité durante casi un siglo, y ordenaron construir el Castillo de Carcassonne para usarlo como su residencia en el siglo XII.

 

Por aquel entonces, la ciudad vivió una etapa de prosperidad, e incluso celebraba dos importantes ferias, a dónde acudían no sólo comerciantes del Midi, sino también españoles e italianos.

 

En la actualidad, el Castillo de Carcassonne está totalmente reconstruido y es visitable. La entrada son 9,50 euros, y da acceso a sus torres, murallas y alguna de sus salas de exposición. Así, visitar el Castillo es una de las cosas que necesariamente tienes que hacer en Carcassonne.

El Castillo de los Trencavel es uno de los lugares imprescindibles que ver en Carcassonne

El Castillo de Carcassonne se comenzó a construir en el Siglo XII

 

Basílica de Saint-Nazaire

Fue la catedral de Carcassonne hasta 1801, cuando fue sustituida por la actual catedral situada en la ciudad baja o burgo de Saint-Michel. El papa Urbano II, en junio de 1096, se hospedó en Carcasona en su regreso desde Auvernia en predicación por la cruzada, bendiciendo los materiales que se iban a utilizar para construir la catedral que sustituiría a la primera iglesia.

Estas obras se terminaron hacia el primer tercio del siglo XII. A finales del siglo XIII, un crucero y un coro góticos sustituyeron al presbiterio románico, del que sólo queda la cripta sobre la que estaba construido. Las renovaciones dirigidas por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX, transformaron ampliamente el exterior del edificio.

De la catedral románica sólo se conserva la nave con bóveda de cañón quebrada, respaldada por las bóvedas de medio punto de las dos estrechas naves laterales. La decoración esculpida se ha restaurado con relativa exactitud. El almenado que corona la fachada oeste, y que hace pensar que la catedral románica había estado fortificada, es también un añadido del siglo XIX.

 

La Basílica de Saint-Nazaire de Carcassonne fue su catedral hasta 1801

Las primeras referencias sobre la Basílica de Saint-Nazaire de Carcassonne datan del año 925

Puerta de Aude

Es una de las 4 puertas que daban acceso al interior de la ciudadela. Lleva el nombre del río ya que protegía el acceso al curso fluvial y permitía controlar sus orillas.

En el emplazamiento exacto de la Iglesia de Saint-Gimer, construida por Viollet-Le-Duc en 1859, se encontraba la barbacana que tiene el mismo nombre que la puerta y que hoy está desaparecida.

La Ciudad Baja

La Ciudad Baja había sido fundada bajo el reinado de San Luis. Cuando regresaron en 1247, los habitantes de los burgos destruidos que rodeaban la Cité obtuvieron autorización para instalarse en las orillas del Aude.

El puente de piedra que une la ciudad medieval con la ciudad baja forma parte del Camino de Santiago de Compostela. Aquí comienza la Vía del Piemonte Pirineo.

Hoy día, los bulevares reemplazaron el foso y la muralla, y sólo la organización en forma de tablero recuerda a la ciudad original que fue quemada durante la Guerra de los Cien Años.

La Ciudad Baja de Carcassonne se desarrolló a partir del Siglo XIII

Vista panorámica de la Ciudad Baja de Carcassonne

El Canal du Midi

Esta gran obra de ingeniería fluvial construida en el Siglo XVII, ofrece múltiples opciones de ocio, como recorrer sus orillas en bicicleta o navegar a través de sus aguas.

Fue impulsado por Paul Riquet, quien se encuentra enterrado en la Catedral de Saint-Ètienne de Toulouse. El coste de su construcción se elevó a 17 millones de libras del año 1666.

¿Qué ver en Carcassonne? Disfrutar de la Cité en la actualidad

Ahora que ya tienes una idea más precisa de qué ver en Carcassonne, has de saber que se trata de una ciudad volcada con el turismo. Esto se aprecia fácilmente en la amabilidad con la que son tratados los visitantes por parte de la población local. Por algo Carcassonne es uno de los lugars más visitados de Francia.

 

Gracias a su proximidad con la ciudad de Toulouse, resulta muy sencillo visitar esta maravillosa ciudad medieval. En coche podemos llegar rápidamente, ya que sólo hay una distancia de unos 90 kilómetros.

 

También tienes la oportunidad de viajar cómodamente en tren, ya que hay varias salidas diarias desde la estación Matabiau de Toulouse a la estación de Carcassonne, situada en la ciudad baja. El viaje dura poco más de una hora, y los billetes se pueden comprar directamente en la estación, o a través de la web del sistema nacional de trenes de Francia (SNFC), que admite cambios de horario y proporciona reembolsos por cancelaciones de última hora.

 

Carcassonne se encuentra muy próxima con la frontera española, así que otra opción sería viajar directamente en coche si resides en España.

 

Ahora que ya sabes qué ver en Carcassonne, ¡no dejéis de visitarla! Sin duda alguna la belleza de esta ciudad medieval os conquistará.

Y si realmente buscas qué hacer en Carcassonne, para conocerla más en detalle, te animamos a hacer con nosotros el tour Carcassonne en español, con guías oficiales de Francia aunque nativos en España. Recorreremos por completo esta fortaleza y os narraremos toda la historia que hay detrás de este increíble entramado de torres y murallas. Lo tendremos próximamente disponible y  podrás reservarlo fácilmente a través de nuestra web.

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