qué ver en Carcassonne - sugerencias

Hoy vamos a daros unas recomendaciones sobre qué ver Carcassonne, ciudad medieval fortificada de Francia. Si estás planeando tu próxima escapada al sur del país, ¡toma buena nota!

¿Qué ver en Carcassonne? Motivos para visitar esta ciudad francesa

Situada en la orilla derecha del Aude, y popularmente conocida como la Cité, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.

 

Visitar Carcassonne es como viajar atrás en el tiempo, y perdernos en la fascinante Edad Media. Nada más llegar, nos sentiremos atrapados por su belleza. Aquí, la arquitectura narra la historia, y esta historia da sentido a sus construcciones.

 

Es la ciudad fortificada más grande del país. Está catalogada como Grand Site National, y su castillo y murallas como Monumento Histórico por el Estado Francés, siendo uno de los centros turísticos más visitados de Francia, recibiendo casi 2 millones de visitantes al año…así que, sin duda alguna esto es por algo, y podemos considerarla como lugar de visita obligada en el dur de Francia.

¿Qué ver en Carcassonne? Nuestras recomendaciones

A la hora de viajar, siempre es interesante tener una idea o lista con cosas que hacer en nuestro destino. ¡Echa un vistazo a lo más destacado de Carcassonne!

Muralla galo-romana de Carcassonne

Carcassonne fue conquistada por los romanos en torno al año 122 a.C., a raíz de una campaña del cónsul Domitius Ahenobarbus por la Provenza y el Languedoc. Al comienzo de nuestra era, la Cité fue elevada al rango de colonia y conocida con el nombre de Julio Carcasso.

La primera muralla se construye en el siglo III, una vez que la ciudad empieza a sufrir las embestidas de los pueblos bárbaros que amenazaban la autoridad romana; por otro lado aceptada sin mayor problema por parte de la población local.

La muralla romana de Carcassonne tenía un perímetro aproximado de un kilómetro, y encerraba una ciudad de poco más de siete hectáreas de superficie. Estas murallas no siempre fueron inexpugnables ante las grandes invasiones de finales del siglo IV y principios del V, pero, por lo menos, permitieron muchas veces evitar el pillaje y las matanzas, y negociar con los bárbaros una rendición aceptable.

Castillo de Carcassonne

En 1082, Bernard Aton Trencavel, vizconde de Albi, de Nîmes y de Béziers, se proclamó Vizconde de Carcassonne. Los Trencavel se establecieron sólidamente en Carcassonne durante casi un siglo, y ordenaron construir el Castillo para usarlo como su residencia en el siglo XII.

 

Por aquel entonces, la ciudad vivió una etapa de prosperidad, e incluso celebraba dos importantes ferias, a dónde acudían no sólo comerciantes del Midi, sino también españoles e italianos.

 

En la actualidad, el castillo está totalmente reconstruido y es visitable. La entrada son 9,50 euros, y da acceso a sus torres, murallas y alguna de sus salas de exposición.

Carcassonne, enclave destacado del Catarismo

Hubo cátaros en toda Europa, pero el catarismo sólo arraigó de manera profunda en el Languedoc. Los “buenos hombres” o “pobres de Cristo”, como gustaban llamarse los cátaros, no pretendieron nunca fundar una religión y siempre afirmaron extraer su fe de los Evangelios.

Quienes rodeaban a los Trencadel apoyaban a los cátaros y escuchaban encantados su discurso. Así, Carcassonne se convirtió en uno de los bastiones de la herejía y sufrió un duro asedio en 1209. Después de que la ciudad fuera tomada por los cruzados, y bajo el impulso del Papa: la ciudad medieval, todos los bienes que contenía y las tierras de los Trencavel fueron entregadas al temible Simón de Montfort.

La construcción de la segunda muralla

En el siglo XIII, ante el temor siempre presente a un ataque desde el exterior, se consideraba insuficiente la protección de la antigua muralla galo-romana. Así, se rodeó a ésta de una primera línea defensiva que, con muy pocas excepciones, se corresponde a la actual muralla exterior.

La existencia de ese doble recinto en Carcassonne presentaba numerosas ventajas ante cualquier amenaza invasora. También durante esta etapa, y bajo el reinado de San Luis, comienza la construcción de la ciudad baja; cuando, en 1247, los habitantes de los burgos destruidos que rodeaban la Cité obtuvieron autorización para instalarse en las orillas del Aude.

Catedral de Saint-Nazaire

Fue la catedral de Carcassonne hasta 1801, cuando fue sustituida por la actual catedral situada en la ciudad baja o burgo de Saint-Michel. El papa Urbano II, en junio de 1096, se hospedó en Carcasona en su regreso desde Auvernia en predicación por la cruzada, bendiciendo los materiales que se iban a utilizar para construir la catedral que sustituiría a la primera iglesia.

Estas obras se terminaron hacia el primer tercio del siglo XII. A finales del siglo XIII, un crucero y un coro góticos sustituyeron al presbiterio románico, del que sólo queda la cripta sobre la que estaba construido. Las renovaciones dirigidas por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX, transformaron ampliamente el exterior del edificio.

De la catedral románica sólo se conserva la nave con bóveda de cañón quebrada, respaldada por las bóvedas de medio punto de las dos estrechas naves laterales. La decoración esculpida se ha restaurado con relativa exactitud. El almenado que corona la fachada oeste, y que hace pensar que la catedral románica había estado fortificada, es también un añadido del siglo XIX.

Disfrutar de Carcassonne en la actualidad

Bien ahora que ya tienes una idea más precisa de qué ver en Carcassonne, has de saber que se trata de una ciudad volcada con el turismo. Esto se aprecia fácilmente en la amabilidad con la que son tratados los visitantes por parte de la población local.

 

Gracias a su proximidad con la ciudad de Toulouse, resulta muy sencillo visitar esta maravillosa ciudad medieval. En coche podemos llegar rápidamente, ya que sólo hay una distancia de unos 90 kilómetros.

 

También tenéis la oportunidad de viajar cómodamente en tren, ya que hay varias salidas diarias desde la estación Matabiau de Toulouse a la estación de Carcassonne, situada en la ciudad baja. El viaje dura poco más de una hora, y los billetes se pueden comprar directamente en la estación, o a través de la web del sistema nacional de trenes de Francia (SNFC), que admite cambios de horario y proporciona reembolsos por cancelaciones de última hora.

 

Carcassonne se encuentra muy próxima con la frontera española, así que otra opción sería viajar directamente en coche si resides en España.

 

Ahora que ya sabéis qué ver en Carcassonne, ¡no dejéis de visitarla! Sin duda alguna la belleza de la ciudad medieval de Carcassonne os conquistará.

Para conocerla más en detalle, os animamos a hacer con nosotros el tour por Carcassonne, donde recorreremos por completo esta fortaleza y os narraremos toda la historia que hay detrás de este increíble entramado de torres y murallas. Lo tendremos próximamente disponible y  podréis reservarlo fácilmente a través de nuestra web.

Muchas gracias de nuevo por seguirnos a través del blog, esperamos que os haya gustado este artículo. Si ha sido así, por favor, compartidlo en las redes sociales. Os esperamos en Toulouse y Carcassonne. ¡Hasta pronto!

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