La Iglesia de Notre-Dame de la Dalbade está construida en estilo gótico meridional

LOS CÁTAROS Y TOULOUSE

Hoy os traemos una historia que encierra un profundo misterio.  Vamos a hablaros de los cátaros, que dejaron una huella muy marcada en la ciudad de Toulouse.

Se dice que los hombres cátaros eran dualistas. Se llamaban a sí mismos “hombres buenos”. El término “cátaro” les fue aplicado por la La Iglesia Católica. Para ellos, el hombre era el cuerpo de la mezcla, su cuerpo físico pertenece al mal, y su espíritu al bien.

El catarismo desafiaba el orden establecido del universo medieval y el equilibrio de poderes en Europa Occidental. Los cátaros fueron aliados militares de la Corona de Aragón y el Condado de Tolosa, y la monarquía francesa y el Pontificado veían la expansión aragonesa en el Languedoc como un peligro.

Los cátaros sólo reconocían un sacramento, el bautismo del consolamentum. La persona bautizada, a la que se le llama “buena cristiana” o “buen cristiano” tiene que seguir el resto de sus días una vida ascética, y respetar al pie de la letra el mensaje de los Evangelios. Así, se asegura que después de su muerte su espíritu irá al paraíso.

ORIGEN DEL CATARISMO

¿CÓMO Y DÓNDE APARECEN LOS CÁTAROS?

La doctrina cátara nace como reacción a los desmadres cometidos por algunos sacerdotes católicos al principio de la Edad Media. Se cree que es originaria de Bulgaria y los Balcanes. Promovía un cristianismo alternativo, mucho más sobrio y recto.

A principios del Siglo XII, el Languedoc fue la cuna de un renovado espíritu de libertad cívica. Las ciudades progresistas de la zona, comenzaron a establecerse como una especie de comunas con gobierno propio, pero siempre conservando en Toulouse su centro. Este contexto permite que las fuerzas de la sociedad que se oponían a la Iglesia Católica estuvieran activas. Así, el catarismo arraiga con fuerza en Toulouse y su entorno desde el Siglo XII.

El Languedoc es una región histórica del Sudeste de Francia, cuya mayor parte de su territorio forma parte en la actualidad de la región administrativa de Occitania, con capital en Toulouse; aunque otra área ha sido incluida por el gobierno francés a la región de Auvernia-Ródano-Alpes.

REACCIONES CONTRA LOS CÁTAROS

En 1165 en Albi tuvo lugar una reunión organizada por su obispo, que opuso a católicos y cátaros. A raíz de este episodio es cuando los cátaros también comienzan a ser conocidos como los “albigenses”.

Poco después, en 1178 hay constancia de la primera acción directa contra los cátaros. El Conde Raimundo V de Toulouse escribió al rey Luis VII para quejarse de estos herejes, que fueron desterrados. Sin embargo, su hijo y sucesor Raimundo VI mostró un fuerte compromiso con la defensa de la doctrina cátara.

Desde principios del Siglo XIII, la persecución de la herejía cátara fue una de las principales preocupaciones de la Iglesia Católica.

EL COMBATE CONTRA LOS CÁTAROS

LA LUCHA CONTRA LOS CÁTAROS A TRAVÉS DE LA PREDICACIÓN

A principios del Siglo XIII, el Languedoc vive una etapa de prosperidad y equilibrio, donde la Corona de Aragón y el rey Pedro II tienen una importante influencia.

Al principio, el Papa Inocencio III trató de combatir a los cátaros con la palabra. La Iglesia Católica enviará a sus mejores predicadores al Languedoc, entre ellos Santo Domingo de Guzmán, quien ordenó construir el primer convento de su orden en Toulouse, el Convento de los Jacobinos. Posteriormente, se convirtió en un centro de enseñanza teológica anti-cátara y en la primera Universidad de Toulouse.

LA CRUZADA ALBIGENSE

Todo cambió el 15 de febrero de 1208 con el asesinato de Pierre de Castelnau, del que fue culpado de ordenarlo el Conde Raimundo VI de Toulouse.  Esta acusación sirvió de pretexto para que los responsables de la Iglesia organizaran la lucha armada contra los cátaros.

El Papa Inocencio III inició una Cruzada para acabar con los “albigenses”, enviando un ejército de 200.000 soldados de infantería y 20.000 caballeros para perseguirlos por todo el Languedoc.

Para combatir definitivamente la herejía cátara, el Papa Gregorio IX transformó en 1231 la Inquisición Medieval, que se había creado con el mismo fin ya en 1184, en la Inquisición Pontificia. Dejó al mando de este tribunal eclesiástico famoso por sus arbitrarios juicios sin piedad a la Orden Mendicante de los Dominicos, cuyo fundador Santo Domingo de Guzmán se había establecido en Toulouse con anterioridad.

Antigua Casa de la Inquisición

La Casa de la Inquisición de Toulouse había pertenecido anteriormente a Santo Domingo de Guzmán

Los cátaros son vencidos por el ejército enviado por el Papa y duramente reprimidos. Durante la Cruzada Albigense se produjeron numerosos episodios de una dureza terrible, como las matanzas de Béziers (1209) y Bram (1210); ambas protagonizadas por Simón de Monfort, el líder de la facción dura de los cruzados.

El mismo Simón de Monfort murió en 1218 durante el duro asedio al que estaba sometiendo a la ciudad de Toulouse. Fue alcanzado por una piedra que le lanzaron un grupo de mujeres desde lo alto de la muralla.

La Cruzada Albigense terminó en 1244, aunque en 1229 ya se había firmado el Tratado de Meaux-Paris, entre el Conde de Toulouse y el Rey de Francia; poniendo a la región de Toulouse, el Languedoc, bajo el dominio francés. Esto también obligó al Conde Raimundo VII a adherirse forzosamente a la causa católica.

Posteriormente, los cátaros tuvieron tímidos resurgimientos, hasta que en 1321 fue quemado en la hoguera Belivasto, el último perfecto cátaro. Con él se apagó para siempre la palabra cátara.

EL ESTILO GÓTICO MERIDIONAL Y SU RELACIÓN CON LOS CÁTAROS

CARACTERÍSTICAS DEL ESTILO GÓTICO MERIDIONAL

El estilo arquitectónico conocido como gótico meridional, como su nombre indica, fue característico durante la Edad Media de la parte Sur de Francia; sobre todo en las zonas donde se había desarrollado con fuerza el catarismo y que tuvieron que someterse a la represión religiosa y militar llegada del Norte.

El gótico meridional se caracterizó por la austeridad de las edificaciones, por el uso de contrafuertes macizos sin esos vistosos arbotantes ,típicos del gótico, y por las escasas y estrechas aberturas en los muros. En el Sur de la actual Francia, la arquitectura románica se prolongó más tiempo que en el Norte y la transición al gótico se realizó sin una verdadera ruptura. Los edificios solían tener un aspecto militar y defensivo.

La «toma de control» de la nueva jerarquía católica dio lugar a numerosas construcciones y reconstrucciones de edificios, tanto religiosos como civiles.

ADAPTACIÓN DE LOS EDIFICIOS RELIGIOSOS A LA LUCHA CONTRA LOS CÁTAROS

Muchos de los edificios religiosos que adoptaron este estilo se construyeron con una única nave con la finalidad de mejorar su acústica para favorecer la labor del predicador. También estaban colocados en el centro de las ciudades para facilitar la afluencia de los fieles con la intención de ser adoctrinados o advertidos de los peligros de la herejía cátara. En Toulouse tenemos varios ejemplos de este estilo arquitectónico típicamente occitano, destacando la Iglesia-Convento de los Jacobinos y la Iglesia de Notre-Dame de la Dalbade.

Iglesia de los Jacobinos en Toulousen

La Iglesia de los Jacobinos muestra todo el esplendor de la arquitectura gótica meridional

La Catedral de Santa Cecilia en la vecina ciudad de Albi, se puede considerar como la obra maestra del gótico meridional. Fue construida después de finalizar la Cruzada Albigense, como símbolo de la victoria de la ortodoxia católica contra la “desviación” cátara a finales del Siglo XIII.

Bueno, ¿qué os ha parecido la historia de los cátaros? ¿Ya la conocíais? Dejadnos vuestras impresiones en la sección de comentarios o en las redes sociales. Si queréis profundizar más sobre el pasado cátaro y el estilo gótico meridional os animamos a asistir a nuestro Free Tour Toulouse Imprescindible. Aquí os dejamos el enlace.

¡Os esperamos en Toulouse! ¡Hasta pronto!

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